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Según la Biblia, el hombre es un ser tripartito: espíritu, alma y cuerpo (1 Ts. 5:23). Aquí, en este versículo, están las coyunturas y los tuétanos —que son partes del cuerpo— y el alma y el espíritu. Los versículos anteriores describen a los hijos de Israel como los que no alcanzaron entrar en el reposo de la buena tierra. En cuanto a ellos había tres lugares: (1) Egipto, de donde fueron liberados; (2) el desierto, en el cual vagaron; y (3) Canaán, adonde entraron. La historia de ellos en estos tres lugares representa las etapas de su participación de la plena salvación de Dios. Estos es un tipo de nosotros, los creyentes neotestamentarios, en nuestra participación de la plena salvación de Dios. En la primera etapa recibimos a Cristo y somos redimidos y liberados del mundo. En la segunda etapa empezamos a vagar en nuestro busqueda del Señor: y nuestro vagar siempre ocurre en el alma. En la tercera etapa participamos de Cristo y le disfrutamos de una manera plena; esto es experimentado en nuestro espíritu. Cuando vagamos en pos de placeres materiales y pecaminosos, estamos en el mundo, tipificado por Egipto. Cuando vagamos en nuestra alma, estamos en el desierto. Cuando disfrutamos a Cristo en nuestro espíritu, estamos en Canaán. Cuando los israelitas vagaban por el desierto, murmuraban, argumentaban y se quejaban continuamente. Esto ocurría indudablemente en su alma, no en su espíritu. Pero Caleb y Josué creyeron en la palabra de Dios, obedecieron al Señor y prosiguieron hacia la meta.
Puedes encontrar el contenido completo en 12cestasllenas.com.
By Gaston PazSegún la Biblia, el hombre es un ser tripartito: espíritu, alma y cuerpo (1 Ts. 5:23). Aquí, en este versículo, están las coyunturas y los tuétanos —que son partes del cuerpo— y el alma y el espíritu. Los versículos anteriores describen a los hijos de Israel como los que no alcanzaron entrar en el reposo de la buena tierra. En cuanto a ellos había tres lugares: (1) Egipto, de donde fueron liberados; (2) el desierto, en el cual vagaron; y (3) Canaán, adonde entraron. La historia de ellos en estos tres lugares representa las etapas de su participación de la plena salvación de Dios. Estos es un tipo de nosotros, los creyentes neotestamentarios, en nuestra participación de la plena salvación de Dios. En la primera etapa recibimos a Cristo y somos redimidos y liberados del mundo. En la segunda etapa empezamos a vagar en nuestro busqueda del Señor: y nuestro vagar siempre ocurre en el alma. En la tercera etapa participamos de Cristo y le disfrutamos de una manera plena; esto es experimentado en nuestro espíritu. Cuando vagamos en pos de placeres materiales y pecaminosos, estamos en el mundo, tipificado por Egipto. Cuando vagamos en nuestra alma, estamos en el desierto. Cuando disfrutamos a Cristo en nuestro espíritu, estamos en Canaán. Cuando los israelitas vagaban por el desierto, murmuraban, argumentaban y se quejaban continuamente. Esto ocurría indudablemente en su alma, no en su espíritu. Pero Caleb y Josué creyeron en la palabra de Dios, obedecieron al Señor y prosiguieron hacia la meta.
Puedes encontrar el contenido completo en 12cestasllenas.com.