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Hebreos de 3:7 a 4:13 contiene la segunda advertencia de este libro, advirtiéndonos que tenemos que alcanzar el reposo prometido. Esta porción revela que Cristo es el verdadero Josué (4:8), quien nos introduce en el verdadero reposo sabático (4:9); también revela que como compañeros de Cristo (3:14) participamos junto con El de la unción espiritual (1:9), así como los miembros participan del Espíritu junto con la Cabeza; y participamos junto con El del reposo celestial, así como Caleb participó con Josué del reposo en la buena tierra (Nm. 14:30).
El reposo sabático (4:9) es Cristo como nuestro reposo, tipificado por la buena tierra de Canaán (Dt. 12:9; He. 4:8). Cristo es el reposo de los santos en tres etapas:
(1) En la era de la iglesia, como el Cristo celestial, El es el reposo para nosotros en nuestro espíritu;
(2) En el reino milenario, Cristo y el reino serán, de una manera más completa, el reposo para los santos vencedores, quienes serán correyes junto con El y compartirán y disfrutarán Su reposo;
(3) En el cielo nuevo y la tierra nueva, Cristo será, de la manera más completa, el reposo para todos los hijos de Dios ha redimido por la eternidad. El reposo en las primeras dos etapas es un premio para los que le busquen diligentemente, quienes no sólo han sido redimidos, sino que también le han disfrutado plenamente, convirtiéndose así en vencedores; en cambio, el reposo en la tercera etapa no es un premio sino la porción total asignada a todos los redimidos. Por consiguiente, en las primeras dos etapas, especialmente en la segunda, Cristo como nuestro reposo es el reposo sabático aquí mencionado, el reposo que queda para que lo busquemos y procuremos entrar en él. Todos los seguidores del Señor que sean vencedores y que le busquen y disfruten como su reposo en la primera etapa participarán de Su reino en el milenio.
Puedes encontrar el contenido completo en 12cestasllenas.com.
By Gaston PazHebreos de 3:7 a 4:13 contiene la segunda advertencia de este libro, advirtiéndonos que tenemos que alcanzar el reposo prometido. Esta porción revela que Cristo es el verdadero Josué (4:8), quien nos introduce en el verdadero reposo sabático (4:9); también revela que como compañeros de Cristo (3:14) participamos junto con El de la unción espiritual (1:9), así como los miembros participan del Espíritu junto con la Cabeza; y participamos junto con El del reposo celestial, así como Caleb participó con Josué del reposo en la buena tierra (Nm. 14:30).
El reposo sabático (4:9) es Cristo como nuestro reposo, tipificado por la buena tierra de Canaán (Dt. 12:9; He. 4:8). Cristo es el reposo de los santos en tres etapas:
(1) En la era de la iglesia, como el Cristo celestial, El es el reposo para nosotros en nuestro espíritu;
(2) En el reino milenario, Cristo y el reino serán, de una manera más completa, el reposo para los santos vencedores, quienes serán correyes junto con El y compartirán y disfrutarán Su reposo;
(3) En el cielo nuevo y la tierra nueva, Cristo será, de la manera más completa, el reposo para todos los hijos de Dios ha redimido por la eternidad. El reposo en las primeras dos etapas es un premio para los que le busquen diligentemente, quienes no sólo han sido redimidos, sino que también le han disfrutado plenamente, convirtiéndose así en vencedores; en cambio, el reposo en la tercera etapa no es un premio sino la porción total asignada a todos los redimidos. Por consiguiente, en las primeras dos etapas, especialmente en la segunda, Cristo como nuestro reposo es el reposo sabático aquí mencionado, el reposo que queda para que lo busquemos y procuremos entrar en él. Todos los seguidores del Señor que sean vencedores y que le busquen y disfruten como su reposo en la primera etapa participarán de Su reino en el milenio.
Puedes encontrar el contenido completo en 12cestasllenas.com.