El Señor Jesús inició la revolución espiritual, no se podía esperar algo diferente de sus discípulos. Se levantaron, rompieron los esquemas, fueron más grandes que la propia justicia de aquella época.
El Señor Jesús inició la revolución espiritual, no se podía esperar algo diferente de sus discípulos. Se levantaron, rompieron los esquemas, fueron más grandes que la propia justicia de aquella época.