A veces creemos que sanar es olvidar, pero en realidad sanar es aprender a mirar el pasado sin que duela.
Soltar no siempre significa dejar atrás… a veces significa sostener de otra manera, con más conciencia y menos peso.Las heridas no desaparecen, se transforman en cicatrices que nos recuerdan lo que fuimos capaces de atravesar.
Y cuando dejamos de cargar maletas viejas, aparece la ligereza para vivir de verdad el presente.