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Enseñanzas con el Maestro ðï¸â¨
HabÃan pasado dos años y no habÃa logrado que el maestro me aceptara como su discÃpulo. Ya no entendÃa cuál era la razón de su rechazo. Siempre decÃa que no tenÃa tiempo de platicar conmigo. Nunca me contestaba mis preguntas. Sin embargo, esa tarde yo estaba decidido y no pensaba permitir que me cerrara la puerta de su casa a mi cara. Yo no me dejarÃa esta vez. Esa tarde toqué la puerta de su casa y a la señora que me abrió le dije que necesitaba hablar con el maestro. La señora dijo que me esperara ahà afuera. Regresó en un minuto y me dio el recado. El maestro está ocupado. Dice que si desea regresa en una hora. Le dije que aquà estarÃa en una hora. Ahà me senté en la orilla de la banqueta y no me movÃ. Cuando pasó exactamente una hora, toqué a la puerta, me abrió la señora y después de dos minutos me dijo que el maestro querÃa que regresara al dÃa siguiente porque no tenÃa tiempo. Yo le contesté que me quedarÃa en la calle sentado hasta que el maestro pudiera verme. Cuatro horas después se abrió la puerta. vi que el maestro salió y
By Anton pazEnseñanzas con el Maestro ðï¸â¨
HabÃan pasado dos años y no habÃa logrado que el maestro me aceptara como su discÃpulo. Ya no entendÃa cuál era la razón de su rechazo. Siempre decÃa que no tenÃa tiempo de platicar conmigo. Nunca me contestaba mis preguntas. Sin embargo, esa tarde yo estaba decidido y no pensaba permitir que me cerrara la puerta de su casa a mi cara. Yo no me dejarÃa esta vez. Esa tarde toqué la puerta de su casa y a la señora que me abrió le dije que necesitaba hablar con el maestro. La señora dijo que me esperara ahà afuera. Regresó en un minuto y me dio el recado. El maestro está ocupado. Dice que si desea regresa en una hora. Le dije que aquà estarÃa en una hora. Ahà me senté en la orilla de la banqueta y no me movÃ. Cuando pasó exactamente una hora, toqué a la puerta, me abrió la señora y después de dos minutos me dijo que el maestro querÃa que regresara al dÃa siguiente porque no tenÃa tiempo. Yo le contesté que me quedarÃa en la calle sentado hasta que el maestro pudiera verme. Cuatro horas después se abrió la puerta. vi que el maestro salió y