La música de baile está muy presente en la obra de Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791); de hecho, entre las primeras obras de su catálogo, que fueron compuestas cuando tenía tan solo cinco años, figuran varios minués. Aunque el nombre de minué hace referencia a una danza, este tipo de piezas no se escribían para su interpretación coreográfica, sino para ser ejecutadas en el ámbito doméstico como música de salón. La mayor parte de las danzas que Mozart escribió pertenecían a este grupo de piezas estilizadas en las que, de la misma manera que la anterior obra de Bach, fueron concebidas para ser escuchadas y no para acompañar el baile.