El jazz es un estilo musical que nace de los ritmos y melodías afronorteamericanos a finales del siglo XIX. En los comienzos del jazz, esto se conseguía con un grupo de músicos interpretando un tema que todos conocían, para ir improvisando sobre esa base y crear algo totalmente nuevo.
Así pues, si hay algo que hace que el jazz sea especial es su libertad de interpretación: no está sujeto a una partitura y por lo tanto a una estructura cerrada y definida, sino que favorece la improvisación del ejecutante.
Este hecho es el causante del que el jazz esté considerado un género musical poco popular entre las masas, más acostumbradas a consumir música con una estructura concreta, como en el caso del pop o el rock y todas sus variantes. El primer disco considerado jazz, se publicó en 1917 y pese a no ser una música de masas, ha mantenido el interés de músicos y aficionados, sobreviviendo hasta nuestros días.