Ahora, tras su victoria en Ilipa, a Escipión le movió el afán de revancha contra algunas ciudades que se habían pasado al bando romano cuando parecía que las cosas iban bien, pero que después del desastre de 211 habían regresado al bando cartaginés.
Se trataba de Castulo e Iliturgi. Si algunos creía que los romanos olvidaban y perdonaban, estaban muy equivocados