Historias de pandemia
Por Pablo Callejón
Me hubiese gustado que existieran los disparos de nieve. Esos que hielan el cuerpo y quitan de vergüenza, sufrimiento y cansancio a la carne. Los que liberan el alma. Hubiese sido aún mejor que el disparo de la nieve espesa recayera sobre él. Sobre sus manos heladas, su mirada lasciva, su cuerpo muerto sobre mi cuerpo. Que penetrara los tejidos de su piel, ingresara en las venas y le apretujara el corazón hasta expulsar la confesión que busca desentramar la Justicia. Que me pidiera disculpas y enfrentara todas sus culpas. Que me quitara el dolor de buscar lo que me arrebató aquella noche. Lo que tuve que reconstruir tantas veces hasta que me impidió dormir. Y aún peor, me quitó el derecho a soñar. Ojalá no estuvie…