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Cuando todavía estaba en Puerto La Cruz, y antes de emprender viaje, una de las cosas más importantes que debía resolver era dónde iba a dormir.
Entré a una página en Facebook que se llamaba Buenos Datos Venezolanos, y ahí la gente publicaba información de todo tipo.
De repente di con una que me interesaba y empecé a entablar con versación con un pana que estaba residenciado en Chile desde hace años. Al principio la conversación fue súper plana y directo al grano: le hacía preguntas sobre qué decir en migración, datos de habitaciones en alquiler y cuánto cobraba por hacer el traslado del aeropuerto al centro de la ciudad.
El chamo era buena nota, al final resultó ser dueño de una discoteca en la ciudad de Guatire que llegué a conocer una vez cuando viví en Guarenas. Nos hicimos medio panas, y esta vez él y yo coincidimos en que ambos necesitábamos un favor de parte del otro.
Yo por un lado necesitaba ubicar una habitación en alquiler, y él por otro lado necesitaba enviar un dinero en dólares a un primo de él en el Centro Comercial Buena Ventura de Guatire. Era una jugada arriesgada ya que no conocía ni a él ni a su primo. Pero yo confié.
El monto que debía entregarle personalmente a su primo era de unos 30 dólares aproximadamente, lo que equivaldría a los 50mil pesos Chilenos que necesitaba para alquilar la habitación en Santiago.
Fue toda una prueba de fe, el pana se acercó a la habitación en arriendo que había ubicado para mí, me pasó unas fotos como constancia de aquello y yo decidí viajar a Guatire, para hacer mi parte del trato. Un trato que consistía en entregarle los dólares a su primo y después él me haría el favor de arrendar la habitación por mí.
Había hablado con el chofer del bus y le comenté que debía quedarme en Guatire, sin problemas, luego de unas 4 horas de viaje, estuve atento para quedarme frente a la parada del Centro Comercial y ahí me bajé. Crucé la carretera por la pasarela y entré al centro comercial.
Le escribí al primo del pana y no me respondía. Fui paciente y aproveché de comer algo en la galería, lo peor que podría pasar era que hubiera perdido el viaje, asi que tuve que ver aquello como un paseo, ni modo.
Luego de un rato, se comunicó conmigo.
Se acercó a mí una persona sudada, jadeando, con una toalla pequeña sobre el hombro derecho, era el primo que estaba saliendo del gimnasio y no pudo atender el teléfono antes, con un estrechón de manos nos presentamos y le hice entrega de aquellos dólares, nos tomamos una selfie como para dejar constancia y su primo confirmó que era él quien debía recibir la plata.
Tomé un bus de regreso a Puerto La Cruz, le escribía al pana de Chile para preguntarle cómo iba el proceso para alquilar mi habitación y nada que me responde. Ese día si les soy sincero, me sentí estafado.
Pero de repente al día siguiente recibo un mensaje con una disculpa, y una foto con el recibo de arriendo. El pana había cumplido su palabra y ya yo tenía dónde llegar a dormir. Parque Bustamante se convertiría en mi cueva sin ventanas con medidas de 2 metros de largo por 1 de ancho durante los próximos 9 meses.
By Eduardo EviaCuando todavía estaba en Puerto La Cruz, y antes de emprender viaje, una de las cosas más importantes que debía resolver era dónde iba a dormir.
Entré a una página en Facebook que se llamaba Buenos Datos Venezolanos, y ahí la gente publicaba información de todo tipo.
De repente di con una que me interesaba y empecé a entablar con versación con un pana que estaba residenciado en Chile desde hace años. Al principio la conversación fue súper plana y directo al grano: le hacía preguntas sobre qué decir en migración, datos de habitaciones en alquiler y cuánto cobraba por hacer el traslado del aeropuerto al centro de la ciudad.
El chamo era buena nota, al final resultó ser dueño de una discoteca en la ciudad de Guatire que llegué a conocer una vez cuando viví en Guarenas. Nos hicimos medio panas, y esta vez él y yo coincidimos en que ambos necesitábamos un favor de parte del otro.
Yo por un lado necesitaba ubicar una habitación en alquiler, y él por otro lado necesitaba enviar un dinero en dólares a un primo de él en el Centro Comercial Buena Ventura de Guatire. Era una jugada arriesgada ya que no conocía ni a él ni a su primo. Pero yo confié.
El monto que debía entregarle personalmente a su primo era de unos 30 dólares aproximadamente, lo que equivaldría a los 50mil pesos Chilenos que necesitaba para alquilar la habitación en Santiago.
Fue toda una prueba de fe, el pana se acercó a la habitación en arriendo que había ubicado para mí, me pasó unas fotos como constancia de aquello y yo decidí viajar a Guatire, para hacer mi parte del trato. Un trato que consistía en entregarle los dólares a su primo y después él me haría el favor de arrendar la habitación por mí.
Había hablado con el chofer del bus y le comenté que debía quedarme en Guatire, sin problemas, luego de unas 4 horas de viaje, estuve atento para quedarme frente a la parada del Centro Comercial y ahí me bajé. Crucé la carretera por la pasarela y entré al centro comercial.
Le escribí al primo del pana y no me respondía. Fui paciente y aproveché de comer algo en la galería, lo peor que podría pasar era que hubiera perdido el viaje, asi que tuve que ver aquello como un paseo, ni modo.
Luego de un rato, se comunicó conmigo.
Se acercó a mí una persona sudada, jadeando, con una toalla pequeña sobre el hombro derecho, era el primo que estaba saliendo del gimnasio y no pudo atender el teléfono antes, con un estrechón de manos nos presentamos y le hice entrega de aquellos dólares, nos tomamos una selfie como para dejar constancia y su primo confirmó que era él quien debía recibir la plata.
Tomé un bus de regreso a Puerto La Cruz, le escribía al pana de Chile para preguntarle cómo iba el proceso para alquilar mi habitación y nada que me responde. Ese día si les soy sincero, me sentí estafado.
Pero de repente al día siguiente recibo un mensaje con una disculpa, y una foto con el recibo de arriendo. El pana había cumplido su palabra y ya yo tenía dónde llegar a dormir. Parque Bustamante se convertiría en mi cueva sin ventanas con medidas de 2 metros de largo por 1 de ancho durante los próximos 9 meses.