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Bajo la sombra
7 Caerán a tu lado mil,
Y diez mil a tu diestra;
Mas a ti no llegará.
El salmista describe un escenario de colapso total a tu alrededor. No se trata de una amenaza imaginaria, sino de una catástrofe real, física y visible:
•A tu lado (lado izquierdo): mil caen.•A tu diestra (lado derecho): diez mil caen.•Tú estás en medio… pero permaneces en pie.En la cultura hebrea, la derecha era símbolo de fuerza, acción y defensa.
Si el peligro derrota incluso al lado más fuerte, la destrucción es total… salvo para aquel que está bajo el abrigo del Altísimo.
Bajo la sombra
¿Qué entendemos por “seguridad”?
En términos humanos, seguridad es la condición de estar libre de peligro, daño o pérdida.
Pero la Palabra de Dios vemos que la seguridad que ofrece es unas seguridad espiritual, eterna y relacional, no necesariamente física o circunstancial.
“No dará tu pie al resbaladero… no se dormirá el que te guarda…” (Salmo 121:3)
“Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado.” (Isaías 26:3)
¿Por qué hablamos de una seguridad “absoluta”?
91 El que habita al abrigo del Altísimo
Morará bajo la sombra del Omnipotente.
2 Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío;
Mi Dios, en quien confiaré.
3 Él te librará del lazo del cazador,
De la peste destructora.
4 Con sus plumas te cubrirá,
Y debajo de sus alas estarás seguro;
Escudo y adarga es su verdad.
5 No temerás el terror nocturno,
Ni saeta que vuele de día,
6 Ni pestilencia que ande en oscuridad,
Ni mortandad que en medio del día destruya.
7 Caerán a tu lado mil,
Y diez mil a tu diestra;
Mas a ti no llegará.
8 Ciertamente con tus ojos mirarás
Y verás la recompensa de los impíos.
9 Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza,
Al Altísimo por tu habitación,
10 No te sobrevendrá mal,
Ni plaga tocará tu morada.
11 Pues a sus ángeles mandará acerca de ti,
Que te guarden en todos tus caminos.
12 En las manos te llevarán,
Para que tu pie no tropiece en piedra.
13 Sobre el león y el áspid pisarás;
Hollarás al cachorro del león y al dragón.
14 Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré;
Le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.
15 Me invocará, y yo le responderé;
Con él estaré yo en la angustia;
Lo libraré y le glorificaré.
16 Lo saciaré de larga vida,
Y le mostraré mi salvación.
Dios es nuestra ayuda seguraSalmo 121:1 Alzaré mis ojos a los montes;
¿De dónde vendrá mi socorro?
2 Mi socorro viene de Jehová,
Que hizo los cielos y la tierra.
El salmista comienza su canción levantando los ojos.
Esta es una imagen de búsqueda, de necesidad. No está mirando con autosuficiencia, sino con vulnerabilidad.
La pregunta que plantea no es retórica, es existencial: “¿De dónde vendrá mi socorro?” En otras palabras: ¿Quién me ayudará cuando esté en peligro, cansado o perdido en el camino?
Este versículo revela que la verdadera fe comienza cuando reconocemos nuestra necesidad de ayuda. El que no se sabe necesitado no busca socorro; pero el que reconoce su fragilidad, busca hacia lo alto.
Este gesto de levantar los ojos muestra que el salmista sabe que su solución no está en sí mismo ni en lo que lo rodea. Es un acto de humildad espiritual.
¿Cuántas veces buscamos primero la ayuda en los recursos humanos, en las finanzas, en la influencia, en nuestras habilidades, antes de mirar hacia arriba?
Este versículo nos invita a vivir una vida de dependencia deliberada de Dios, reconociendo que nuestras fuerzas no bastan.
El salmista no está diciendo que los montes son malos, sino que no son la fuente de su socorro. Solo el Creador puede sostenernos en el camino. Hay una distinción crucial entre la creación y el Creador.
Viviendo los últimos tiempos.
2 Pedro 3:14 Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz. 15 Y tened entendido que la paciencia de nuestro Señor es para salvación; como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito, 16 casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición. 17 Así que vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que arrastrados por el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza. 18 Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y SalvadorJesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén.
Viviendo los últimos tiempos.
2Pedro 3:8 Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. 9 El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. 10 Peroel día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas. 11 Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, 12 esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán! 13 Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia.
14 Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz.
Viviendo los últimos tiempos.
Elapóstol Pedro, consciente de su muerte cercana (2 Pedro 1:14), escribe susegunda carta como una advertencia urgente para preparar a los creyentes antela apostasía, la burla de los incrédulos y la venida inminente del Señor. En elcapítulo 3, Pedro enfoca toda su atención en los últimos tiempos, abordando tres temas centrales: la negación del regreso de Cristo, la paciencia de Dios, y la vida santa a la que somos llamados mientras esperamos el cumplimiento de su promesa.
AL DIOS NO CONOCIDO
¿Por qué crees en el Dios de la Biblia y no en otros dioses?
Hoy en día, esta pregunta representa una de las objeciones más populares contra la fe cristiana. En un mundo saturado de tantas religiones y escepticismo intelectual, muchos consideran que la fe cristiana es solo una opción más entre cientos, y que no tiene ninguna prioridad o legitimidad sobre otras.
¿A quién estás siguiendo? ¿Un dios cultural, una idea Filosófica, tu propia opinión… o a Jesucristo?
El Dios de la Biblia no está escondido. Él se ha revelado, te ha buscado, y te llama hoy a rendir tu vida a la verdad, no a una religión más, sino al Salvador viviente que murió y resucitó de entre los muertos al tercer día y quiere este día entrar a tu corazón, está tocando y si estas oyendo su voz abre y no endurezcas tu corazón.
Libertad para escoger
El mundo contemporáneo define libertad como la ausencia de límites.
Pero en el Reino de Dios, la verdadera libertad no consiste en hacer lo que queramos, sino en tener la capacidad de scoger lo que es justo, santo y eterno.
Cristo no vino solo a perdonarnos, sino a liberarnos del poder del pecado para que podamos vivir guiados por el Espíritu. Esta libertad implica responsabilidad, propósito y transformación.
Hoy vamos a hablar de lo que implica esa libertad para escoger: vivir según el Espíritu, y no según la carne.
2 Corintios 3:17 Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.
•En elmundo se habla mucho de “libertad”: libertad de expresión, libertad deidentidad, libertad de pensamiento.••Perola verdadera libertad —la que transforma el corazón y capacita al ser humanopara vencer su naturaleza caída— solo puede encontrarse en el Espíritu del Señor.•Estalibertad no es hacer lo que se me antoje, sino ser libre para vivir de acuerdoal diseño de Dios.••Hoyvamos a hablar de lo que implica esa libertadpara escoger: vivir según el Espíritu, y no según lacarne.•
Viviendo los últimos tiempos.
2 Pedro 3:1 Queridos hermanos, esta es ya la segunda carta que les escribo. En las dos he procurado refrescarles la memoria para que, con una mente íntegra, 2 recuerden las palabras que los santos profetas pronunciaron en el pasado, y el mandamiento que dio nuestro Señor y Salvador por medio de los apóstoles. 3 Ante todo, deben saber que en los últimos días vendrá gente burlona que, siguiendo sus malos deseos, se mofará: 4 «¿Qué hubo de esa promesa de su venida? Nuestros padres murieron, y nada ha cambiado desde el principio de la creación». 5 Pero intencionalmente olvidan que desde tiempos antiguos, por la palabra de Dios, existía el cielo y también la tierra, que surgió del agua y mediante el agua. 6 Por la palabra y el agua, el mundo de aquel entonces pereció inundado. 7 Y ahora, por esa misma palabra, el cielo y la tierra están guardados para el fuego, reservados para el día del juicio y de la destrucción de los impíos. 8 Pero no olviden, queridos hermanos, que para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día.
¿Si tú supieras que Cristo viene mañana cambiarías tus planes?
Una de las personas que murieron estaba cuando salió de la casa y voy a hacer esto construiré esto etcétera etcétera y nos damos cuenta uno de los familiares del cristiano nos damos cuenta que así es la vida hoy vivimos hoy en la tarde hoy en la noche o mañana ninguno sabe si vamos a amanecer nadie sabe todas las personas salimos al mundo y con proyectos y visiones y trabajo etcétera etcétera cuando lo más importante es que todos estamos condenados somos como una lista de reos condenados a muerte porque algún día tenemos que entregarle cuentas a Dios
VI. El Pecado Tiene El Poder de Destruir Nuestros Hogares.
A. El pecado separa a los hogares unidos.
1. Dios quiere que todos los hogares sean unidos, amorosos, comprensibles y responsables; pero cuando el pecado reina en los hogares en vez de la voluntad de Dios, eso impide que un hogar sea lo que Dios quiere que sea.
B. Ejemplos bíblicos de hogares que fueron destruidos por el pecado.
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