La mujer estuvo, ha estado y estará en los ojos de Dios siempre, le ha entregado la misma imagen y semejanza, cómo las mismas facultades para el dominio de todo en la tierra.
La mujer estuvo, ha estado y estará en los ojos de Dios siempre, le ha entregado la misma imagen y semejanza, cómo las mismas facultades para el dominio de todo en la tierra.