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HOMENAJE A JORGE FROMOW GARCIA
La memoria de mi padre está envuelto en papel blanco
como trozos de pan para la jornada de trabajo
Como un mago, sacando conejos y torres del sombrero,
así sacaba de su pequeño cuerpo - amor
El cauce de sus manos vertido hacia sus buenas obras.
Yehuda Amijai
La Elegía del Órgano
Suena el órgano,
Suena el órgano en la iglesia solitaria.
Suena el órgano en el fondo de la noche;
Y hay un chorro de sonidos melodiosos en sus flautas,
que comienzan blandamente ... blandamente...
como pasos en alfombras, como dedos que acarician, como sedas que se arrastran
y, de súbito, se encrespan
y se hinchan y rebraman,
a manera de ancho río que sepulta
en su lecho rocalloso la solemne pesadumbre de sus aguas...
Una flauta cuenta historias increíbles
De las épocas pasadas,
Otra flauta dice cosas que debieran ser verdades
Y que apenas son ensueños y delirios y fantasmas;
Una ríe y otra llora; una ruge y otra canta;
Una es macho que persigue
Y otra es hembra que se escapa;
Y entre tantas variaciones de sonidos melodiosos
Hay un cuerpo y hay un alma;
Que se juntan, se penetran, se confunden,
Y, a los soplos animados de una gracia,
Van cantando por los aires que Toledo viste el luto
De sus pompas funerarias,
Para gloria de su iglesia de doscientos cincuenta años,
Y más gloria de su estirpe que esa iglesia levantara...
Suena el órgano,
Suena el órgano en esa iglesia solitaria,
Suena el órgano en el fondo de la noche
Y hay un chorro de sonidos melodiosos en sus flautas...
¿ Por quién doblan?
¿ Por quién doblan y se quejan y suplican las campanas?
Una flauta lo pregunta y otra flauta lo contesta:
- Por un hombre que fue herrero, fue soldado, fue poeta... y eso basta
Por un hombre que tenía tres estrellas en el alma:
El trabajo, la energía y el ensueño;
El trabajo que da fuerzas, la energía que da audacias
Y el ensueño que da glorias:
¡Las tres gotas de la sangre!
¡Los tres sellos de la herencia!
¡Los tres gritos de la raza!
Suena el órgano, suena el órgano en la iglesia solitaria.
Suena el órgano en el fondo de la noche:
Y hay un chorro de sonidos melodiosos en sus flautas...
Un herrero
Con sus manos de coloso forja espadas;
Y con toda la destreza y el cariño de un artista,
Les da filo suavemente, las repuja y acicala,
Y clavándolas al suelo, las encorva, las encorva, las encorva...
Y hunde el puño con la punta sin quebrarlas,
Él es joven, él es fuerte:
Como el cuerpo tiene el alma;
Y sus manos que se crispan contra el yunque,
Acarician a la madre, resbalando blandamente por encima de sus canas...
Cada golpe de martillo de ese atleta
Representa, cuando estalla,
En los montes, en las nubes y en el pecho de la anciana...
Una tarde,
Desde lo alto de una cresta de montaña,
El herrero, sobre el yunque crepitante,
Trabajaba... trabajaba... trabajaba...
Y la noche,
Protectora del trabajo que descansa,
Fue tendiendo por encima de esa frente,
Por detrás de esas espaldas,
A manera de una túnica de ensueño
Sus tinieblas silenciosas y estrelladas...
Y el herrero
Su martillo resonante contra el yunque descargaba...
¡y fue aquella la apoteosis del trabajo!;
porque, encima de la cumbre desolada,
eran chispas solamente
del martillo contra el yunque las estrellas que brincaban
Suena el órgano, suena el órgano en la iglesia solitaria,
Suena el órgano en el fondo de la noche
Y hay un chorro de sonidos melodiosos en sus flautas...
Un guerrero
Que se ciñe su tizona, que se ajusta su coraza,
Que se cala su cimera, que se fija su penacho,
Monta un potro de repente; lo espolea... y anda...y anda.
¿hacia donde va el guerrero?
¡Va a la Atlántida!
En la corte del glorioso Carlos V,
oye un día que Pizarro se entusiasma,
relatando sus primeras aventuras y ofreciendo las primicias
de esas tierras fabulosas ante el trono del Monarca;
y él, entonces, como siente
que en su sangre la energía se hace audacias,
pide en breve su cimera, su penacho,
su tizona, su coraza,
y, empuñando su bandera
desplegada,
se confunde con el grupo que en la senda taciturna
de Toledo va alejándose entre el polvo que levanta...
y, en su mano la bandera
se desdobla, se sacude, se envanece de sus alas;
y, en el viento, es como un signo que retorna los adioses
que les hacen los pañuelos de las madres que se quedan a los hijos que se marchan...
Suena el órgano,
Suena el órgano en la iglesia solitaria,
Suena el órgano en el fondo de la noche;
Y hay un chorro de sonidos melodiosos en sus flautas...Un poeta
De los tiempos de Cervantes comparece, comparece; y así habla:
-Yo quisiera de mis versos
hacer músicas extrañas;
pero músicas vacías, sin conceptos ni pasiones,
con palabras, y palabras y palabras...
¡Oh¡ las veces en que siento
el tirano pensamiento que me abruma con su carga,
¡cual quisiera sacudirlo...sacudirlo!...
y hacer versos sin ideas como pájaros que cantan!
¡Oh las veces que en el pecho me rebosan
decepciones o esperanzas!,
¡cual quisiera sepultarlas en el fondo;
sepultarlas...sepultarlas!...
y hacer versos sin pasiones,
como rugen los pamperos, como ríen las cascadas!
¡Pensamientos que me abruman!
¡Sentimientos que me engañan!
Piensen otros, sientan otros;
¡yo no quiero pensar nada! ¡yo no quiero sentir nada!
¡yo no quiero decir nada!, ¡nada!... ¡nada!...
¡ay! ¿y el ritmo de los astros en sus orbitas eternas?
¿y la música celeste de las noches estrelladas?
Todo vive, todo piensa, todo siente,
En la vida de mi mente, de mi pecho, de mi alma...
Por doquiera me persiguen,
Por doquiera se levantan
pensamientos que me abruman, sentimientos que me engañan;
y es en vano que repita:
¡yo no quiero pensar nada! ¡Yo no quiero sentir nada!
¡yo no quiero decir nada!; ¡nada!, ¡nada!...
...y las voces del poeta se confunden
con las risas y suspiros de las plantas...
y la música del órgano, en que truenan las estrofas,
va subiendo, va subiendo por escalas;
y, de pronto, llena el bosque de columnas de las naves;
y estremécese en los vidrios de las góticas ventanas;
y retumba sobre todas las tinieblas,
con el ruido estrepitoso de una épica batalla,
entre ángeles terribles y demonios irritados,
que estuviera disputándose en el fondo de las tumbas el imperio de las almas...
¿Por quién doblan?
¿Por quién doblan y se quejan y suplican las campanas?...
Una flauta lo pregunta y otra flauta lo contesta:
Por un hombre que fue herrero, fue soldado, fue poeta...
y eso basta. Por un hombre que tenía
tres estrellas en el alma:
el trabajo, la energía y el ensueño;
el trabajo que da fuerzas, la energía que da audacias
y el ensueño que da glorias:
¡las tres gotas de la sangre!;
¡los tres sellos de la Herencia!
¡Los tres gritos de la Raza!
Suena el órgano,
Suena el órgano en la iglesia solitaria,
Suena el órgano en el fondo de la noche;
Y hay un chorro de sonidos melodiosos en sus flautas...
Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, Vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;
porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;
que si extraje las mieles o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales, coseché siempre rosas.
Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:
¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!
Hallé sin duda largas las noches de mis penas;
mas no me prometiste tan sólo noches buenas;
y en cambio tuve algunas santamente serenas...
Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!
Cuando Sepas Hallar una Sonrisa
Enrique Gonzalez Martinez
Cuando sepas hallar una sonrisa
En la gota sutil que se rezuma
De las porosas piedras, en la bruma,
En el sol, en el ave y en la brisa;
Cuando nada a tus ojos quede inerte,
Ni informe, ni incoloro, ni lejano,
Y penetres la vida y el arcano
Del silencio, las sombras y la muerte;
Cuando tiendas la vista a los diversos
Rumbos del cosmos, y tu esfuerzo propio
Sea como potente microscopio
Que va hallando invisibles universos,
Entonces en las flamas de la hoguera
De un amor infinito y sobrehumano,
Como el santo de Asís, dirás hermano
Al árbol, al celaje y a la fiera.
Sentirás en la inmensa muchedumbre
De seres y de cosas tu ser mismo;
Serás todo pavor con el abismo
Y serás todo orgullo con la cumbre.
Sacudirá tu amor el polvo infecto
Que macula el blancor de la azucena,
Bendecirás las márgenes de arena
Y adorarás el vuelo del insecto;
Y besarás el garfio del espino
Y el sedeño ropaje de las dalias...
Y quitarás piadoso tus sandalias
Por no herir a las piedras del camino
Estamos ya al final de este programa. Quiero agradecerte que hayas elegido escucharme y esperar no solo que te unas y subscribas a este podcast sino que si conoces a alguien que le guste la poesía lo invites a conocernos el programa y a subscribirse, Para ello es muy fácil desde cualquier aplicación de podcast de tu preferencia en tu teléfono o tableta o en nuestra pagina web del podcast que esta en las notas del programa.
La vida, la muerte, la gratitud, el renacer son aspectos maravillosos y cotidianos de la vida que valen la pena vivenciarlos en conciencia y que recordamos aquí en este programa en donde no suceden cosas de mayor trascendencia que las rosas.
Licencias y permisos de uso de música utilizada en Vidas y Poesía
Marcos Theme
Loveshadow / CC BY-NC 3.0
by
Loveshadow
http://ccmixter.org/files/Loveshadow/52221
Scent of Mother
Martijn de Boer (NiGiD) / CC BY-NC 3.0
by
Martijn de Boer (NiGiD)
featuring
aussens@iter
http://ccmixter.org/files/NiGiD/49796
Nostalgia
Nostalgia (Instrumental) by Aussens@iter (c) copyright 2016 Licensed under a Creative Commons Attribution Noncommercial (3.0) license. http://dig.ccmixter.org/files/tobias_weber/54939 Ft: Doxent Zsigmond, Dimitri Artemenko, Peter Dragotta
Passage of Time (Duet) by Martijn de Boer (NiGiD) (c) copyright 2016 Licensed under a Creative Commons Attribution Noncommercial (3.0) license. http://dig.ccmixter.org/files/NiGiD/52856 Ft: Doxent Zsigmond
Tombstone by reusenoise (c) copyright 2016 Licensed under a Creative Commons Attribution Noncommercial (3.0) license. http://dig.ccmixter.org/files/reusenoise/53379
Restrained Melodies (Instrumental) by Aussens@iter (c) copyright 2016 Licensed under a Creative Commons Attribution Noncommercial (3.0) license. http://dig.ccmixter.org/files/tobias_weber/52826 Ft: Doxent Zsigmond
Nocturnal Improvisations (Duet) by Martijn de Boer (NiGiD) (c) copyright 2015 Licensed under a Creative Commons Attribution Noncommercial (3.0) license. http://dig.ccmixter.org/files/NiGiD/51482 Ft: Doxent Zsigmond
Mysterium by Doxent Zsigmond (c) copyright 2015 Licensed under a Creative Commons Attribution (3.0) license. http://dig.ccmixter.org/files/doxent/50929 Ft: Mr_Yesterday
Venus and Eros by Martijn de Boer (NiGiD) (c) copyright 2015 Licensed under a Creative Commons Attribution Noncommercial (3.0) license. http://dig.ccmixter.org/files/NiGiD/51550 Ft: The Alsajo Project
Romance for Piano and Cello by Martijn de Boer (NiGiD) (c) copyright 2015 Licensed under a Creative Commons Attribution Noncommercial (3.0) license. http://dig.ccmixter.org/files/NiGiD/50238 Ft: AT
Mattioli Prelude by Martijn de Boer (NiGiD) (c) copyright 2015 Licensed under a Creative Commons Attribution Noncommercial (3.0) license. http://dig.ccmixter.org/files/NiGiD/50958 Ft: Mario Mattioli (Keyborg)
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After the rain by Martijn de Boer (NiGiD) (c) copyright 2015 Licensed under a Creative Commons Attribution Noncommercial (3.0) license. http://dig.ccmixter.org/files/NiGiD/49918 Ft: dysthymiaproject
Struttin' with Clarence by Martijn de Boer (NiGiD) (c) copyright 2015 Licensed under a Creative Commons Attribution Noncommercial (3.0) license. http://dig.ccmixter.org/files/NiGiD/49816 Ft: Clarence Simpson
Scent of a mother Scent of a Mother by Martijn de Boer (NiGiD) (c) copyright 2015 Licensed under a Creative Commons Attribution Noncommercial (3.0) license. http://dig.ccmixter.org/files/NiGiD/49796 Ft: aussens@iter
By Jans Fromow-Guerra5
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HOMENAJE A JORGE FROMOW GARCIA
La memoria de mi padre está envuelto en papel blanco
como trozos de pan para la jornada de trabajo
Como un mago, sacando conejos y torres del sombrero,
así sacaba de su pequeño cuerpo - amor
El cauce de sus manos vertido hacia sus buenas obras.
Yehuda Amijai
La Elegía del Órgano
Suena el órgano,
Suena el órgano en la iglesia solitaria.
Suena el órgano en el fondo de la noche;
Y hay un chorro de sonidos melodiosos en sus flautas,
que comienzan blandamente ... blandamente...
como pasos en alfombras, como dedos que acarician, como sedas que se arrastran
y, de súbito, se encrespan
y se hinchan y rebraman,
a manera de ancho río que sepulta
en su lecho rocalloso la solemne pesadumbre de sus aguas...
Una flauta cuenta historias increíbles
De las épocas pasadas,
Otra flauta dice cosas que debieran ser verdades
Y que apenas son ensueños y delirios y fantasmas;
Una ríe y otra llora; una ruge y otra canta;
Una es macho que persigue
Y otra es hembra que se escapa;
Y entre tantas variaciones de sonidos melodiosos
Hay un cuerpo y hay un alma;
Que se juntan, se penetran, se confunden,
Y, a los soplos animados de una gracia,
Van cantando por los aires que Toledo viste el luto
De sus pompas funerarias,
Para gloria de su iglesia de doscientos cincuenta años,
Y más gloria de su estirpe que esa iglesia levantara...
Suena el órgano,
Suena el órgano en esa iglesia solitaria,
Suena el órgano en el fondo de la noche
Y hay un chorro de sonidos melodiosos en sus flautas...
¿ Por quién doblan?
¿ Por quién doblan y se quejan y suplican las campanas?
Una flauta lo pregunta y otra flauta lo contesta:
- Por un hombre que fue herrero, fue soldado, fue poeta... y eso basta
Por un hombre que tenía tres estrellas en el alma:
El trabajo, la energía y el ensueño;
El trabajo que da fuerzas, la energía que da audacias
Y el ensueño que da glorias:
¡Las tres gotas de la sangre!
¡Los tres sellos de la herencia!
¡Los tres gritos de la raza!
Suena el órgano, suena el órgano en la iglesia solitaria.
Suena el órgano en el fondo de la noche:
Y hay un chorro de sonidos melodiosos en sus flautas...
Un herrero
Con sus manos de coloso forja espadas;
Y con toda la destreza y el cariño de un artista,
Les da filo suavemente, las repuja y acicala,
Y clavándolas al suelo, las encorva, las encorva, las encorva...
Y hunde el puño con la punta sin quebrarlas,
Él es joven, él es fuerte:
Como el cuerpo tiene el alma;
Y sus manos que se crispan contra el yunque,
Acarician a la madre, resbalando blandamente por encima de sus canas...
Cada golpe de martillo de ese atleta
Representa, cuando estalla,
En los montes, en las nubes y en el pecho de la anciana...
Una tarde,
Desde lo alto de una cresta de montaña,
El herrero, sobre el yunque crepitante,
Trabajaba... trabajaba... trabajaba...
Y la noche,
Protectora del trabajo que descansa,
Fue tendiendo por encima de esa frente,
Por detrás de esas espaldas,
A manera de una túnica de ensueño
Sus tinieblas silenciosas y estrelladas...
Y el herrero
Su martillo resonante contra el yunque descargaba...
¡y fue aquella la apoteosis del trabajo!;
porque, encima de la cumbre desolada,
eran chispas solamente
del martillo contra el yunque las estrellas que brincaban
Suena el órgano, suena el órgano en la iglesia solitaria,
Suena el órgano en el fondo de la noche
Y hay un chorro de sonidos melodiosos en sus flautas...
Un guerrero
Que se ciñe su tizona, que se ajusta su coraza,
Que se cala su cimera, que se fija su penacho,
Monta un potro de repente; lo espolea... y anda...y anda.
¿hacia donde va el guerrero?
¡Va a la Atlántida!
En la corte del glorioso Carlos V,
oye un día que Pizarro se entusiasma,
relatando sus primeras aventuras y ofreciendo las primicias
de esas tierras fabulosas ante el trono del Monarca;
y él, entonces, como siente
que en su sangre la energía se hace audacias,
pide en breve su cimera, su penacho,
su tizona, su coraza,
y, empuñando su bandera
desplegada,
se confunde con el grupo que en la senda taciturna
de Toledo va alejándose entre el polvo que levanta...
y, en su mano la bandera
se desdobla, se sacude, se envanece de sus alas;
y, en el viento, es como un signo que retorna los adioses
que les hacen los pañuelos de las madres que se quedan a los hijos que se marchan...
Suena el órgano,
Suena el órgano en la iglesia solitaria,
Suena el órgano en el fondo de la noche;
Y hay un chorro de sonidos melodiosos en sus flautas...Un poeta
De los tiempos de Cervantes comparece, comparece; y así habla:
-Yo quisiera de mis versos
hacer músicas extrañas;
pero músicas vacías, sin conceptos ni pasiones,
con palabras, y palabras y palabras...
¡Oh¡ las veces en que siento
el tirano pensamiento que me abruma con su carga,
¡cual quisiera sacudirlo...sacudirlo!...
y hacer versos sin ideas como pájaros que cantan!
¡Oh las veces que en el pecho me rebosan
decepciones o esperanzas!,
¡cual quisiera sepultarlas en el fondo;
sepultarlas...sepultarlas!...
y hacer versos sin pasiones,
como rugen los pamperos, como ríen las cascadas!
¡Pensamientos que me abruman!
¡Sentimientos que me engañan!
Piensen otros, sientan otros;
¡yo no quiero pensar nada! ¡yo no quiero sentir nada!
¡yo no quiero decir nada!, ¡nada!... ¡nada!...
¡ay! ¿y el ritmo de los astros en sus orbitas eternas?
¿y la música celeste de las noches estrelladas?
Todo vive, todo piensa, todo siente,
En la vida de mi mente, de mi pecho, de mi alma...
Por doquiera me persiguen,
Por doquiera se levantan
pensamientos que me abruman, sentimientos que me engañan;
y es en vano que repita:
¡yo no quiero pensar nada! ¡Yo no quiero sentir nada!
¡yo no quiero decir nada!; ¡nada!, ¡nada!...
...y las voces del poeta se confunden
con las risas y suspiros de las plantas...
y la música del órgano, en que truenan las estrofas,
va subiendo, va subiendo por escalas;
y, de pronto, llena el bosque de columnas de las naves;
y estremécese en los vidrios de las góticas ventanas;
y retumba sobre todas las tinieblas,
con el ruido estrepitoso de una épica batalla,
entre ángeles terribles y demonios irritados,
que estuviera disputándose en el fondo de las tumbas el imperio de las almas...
¿Por quién doblan?
¿Por quién doblan y se quejan y suplican las campanas?...
Una flauta lo pregunta y otra flauta lo contesta:
Por un hombre que fue herrero, fue soldado, fue poeta...
y eso basta. Por un hombre que tenía
tres estrellas en el alma:
el trabajo, la energía y el ensueño;
el trabajo que da fuerzas, la energía que da audacias
y el ensueño que da glorias:
¡las tres gotas de la sangre!;
¡los tres sellos de la Herencia!
¡Los tres gritos de la Raza!
Suena el órgano,
Suena el órgano en la iglesia solitaria,
Suena el órgano en el fondo de la noche;
Y hay un chorro de sonidos melodiosos en sus flautas...
Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, Vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;
porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;
que si extraje las mieles o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales, coseché siempre rosas.
Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:
¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!
Hallé sin duda largas las noches de mis penas;
mas no me prometiste tan sólo noches buenas;
y en cambio tuve algunas santamente serenas...
Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!
Cuando Sepas Hallar una Sonrisa
Enrique Gonzalez Martinez
Cuando sepas hallar una sonrisa
En la gota sutil que se rezuma
De las porosas piedras, en la bruma,
En el sol, en el ave y en la brisa;
Cuando nada a tus ojos quede inerte,
Ni informe, ni incoloro, ni lejano,
Y penetres la vida y el arcano
Del silencio, las sombras y la muerte;
Cuando tiendas la vista a los diversos
Rumbos del cosmos, y tu esfuerzo propio
Sea como potente microscopio
Que va hallando invisibles universos,
Entonces en las flamas de la hoguera
De un amor infinito y sobrehumano,
Como el santo de Asís, dirás hermano
Al árbol, al celaje y a la fiera.
Sentirás en la inmensa muchedumbre
De seres y de cosas tu ser mismo;
Serás todo pavor con el abismo
Y serás todo orgullo con la cumbre.
Sacudirá tu amor el polvo infecto
Que macula el blancor de la azucena,
Bendecirás las márgenes de arena
Y adorarás el vuelo del insecto;
Y besarás el garfio del espino
Y el sedeño ropaje de las dalias...
Y quitarás piadoso tus sandalias
Por no herir a las piedras del camino
Estamos ya al final de este programa. Quiero agradecerte que hayas elegido escucharme y esperar no solo que te unas y subscribas a este podcast sino que si conoces a alguien que le guste la poesía lo invites a conocernos el programa y a subscribirse, Para ello es muy fácil desde cualquier aplicación de podcast de tu preferencia en tu teléfono o tableta o en nuestra pagina web del podcast que esta en las notas del programa.
La vida, la muerte, la gratitud, el renacer son aspectos maravillosos y cotidianos de la vida que valen la pena vivenciarlos en conciencia y que recordamos aquí en este programa en donde no suceden cosas de mayor trascendencia que las rosas.
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Marcos Theme
Loveshadow / CC BY-NC 3.0
by
Loveshadow
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Scent of Mother
Martijn de Boer (NiGiD) / CC BY-NC 3.0
by
Martijn de Boer (NiGiD)
featuring
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Nostalgia (Instrumental) by Aussens@iter (c) copyright 2016 Licensed under a Creative Commons Attribution Noncommercial (3.0) license. http://dig.ccmixter.org/files/tobias_weber/54939 Ft: Doxent Zsigmond, Dimitri Artemenko, Peter Dragotta
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Tombstone by reusenoise (c) copyright 2016 Licensed under a Creative Commons Attribution Noncommercial (3.0) license. http://dig.ccmixter.org/files/reusenoise/53379
Restrained Melodies (Instrumental) by Aussens@iter (c) copyright 2016 Licensed under a Creative Commons Attribution Noncommercial (3.0) license. http://dig.ccmixter.org/files/tobias_weber/52826 Ft: Doxent Zsigmond
Nocturnal Improvisations (Duet) by Martijn de Boer (NiGiD) (c) copyright 2015 Licensed under a Creative Commons Attribution Noncommercial (3.0) license. http://dig.ccmixter.org/files/NiGiD/51482 Ft: Doxent Zsigmond
Mysterium by Doxent Zsigmond (c) copyright 2015 Licensed under a Creative Commons Attribution (3.0) license. http://dig.ccmixter.org/files/doxent/50929 Ft: Mr_Yesterday
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Mattioli Prelude by Martijn de Boer (NiGiD) (c) copyright 2015 Licensed under a Creative Commons Attribution Noncommercial (3.0) license. http://dig.ccmixter.org/files/NiGiD/50958 Ft: Mario Mattioli (Keyborg)
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Struttin' with Clarence by Martijn de Boer (NiGiD) (c) copyright 2015 Licensed under a Creative Commons Attribution Noncommercial (3.0) license. http://dig.ccmixter.org/files/NiGiD/49816 Ft: Clarence Simpson
Scent of a mother Scent of a Mother by Martijn de Boer (NiGiD) (c) copyright 2015 Licensed under a Creative Commons Attribution Noncommercial (3.0) license. http://dig.ccmixter.org/files/NiGiD/49796 Ft: aussens@iter