Hay un señor que mueve
mis instintos más escondidos,
a veces tiernos,
a veces penosos,
otras calmados,
pero muchas veces erotizados.
Quiero sentir
sus manos recorrer mi cuerpo,
¡seguro lo conocería a fondo!
En sus besos perder la cordura,
en su cuerpo llegar a la aventura
de volar sin alas, a las alturas
insospechadas y hermosas.
Tocar el cielo, sentir el viento
refrescando las temperaturas
por demás altas...
Sentir el sosiego
al mirar sus ojos,
y su boca preciosa,
que diga ¡te amo,
te necesito,
eres mi todo!
tú y yo
somo uno sólo.
Lápiz Veloz
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