El Padre Gabriel Romero, SDB, nos explica, durante la homilía, que los antiguos se saludaban, en este día, de una forma particular: "Cristo ha resucitado; verdaderamente ha resucitado".
Durante toda la Cuaresma no se pronunció la palabra "aleluya", sin embargo, con el salmo 117 se rompió este silencio; con este salmo, cantado durante la Vigilia Pascual, y que cantamos hoy, reconocemos la misericordia de Dios, su amor.