El Padre Javier Rivas, SDB, resalta que en las lecturas de hoy, el agua ocupa un lugar especial, un lugar central. En la Primera Lectura, el profeta Ezequiel ve como sale agua del costado derecho del templo y, todo lo que va tocando el agua, va quedando sano.
Esta profecía de Ezequiel se cumple en Jesucristo. Él es el Templo del que brota agua del lado derecho; cuando Jesús es atravesado por la lanza en la Cruz, sale, de su costado derecho, sangre y agua.
En el Evangelio vemos, como el paralítico no logra bajar al agua, sin embargo, Jesús mismo lo cura; con esto nos quiere decir que Jesús es el agua viva.