En este día, el Padre Rolando Echeverría, SDB, nos explica que, a pesar de que algunas culturas han construido grandes monumentos, intentando perpetuar la memoria de algún fallecido, como en el caso de Egipto y las pirámides, estos no son más que un recordatorio que todos somos mortales y, el único que puede vencer a la muerte, es el Señor. Cristo resucitado es quien puede salvarnos de la muerte.
Esta pandemia que estamos viviendo nos ha venido a recordar que somos frágiles, que somos mortales, algo que, seguramente por temor, evitamos pensar; nos distraemos diariamente con muchas cosas para no pensar en ella; nos metemos de lleno en el trabajo para estar ocupados y no tener tiempo de pensar en nuestra propia fragilidad.