No importa si tienes 20 o 40: si te duele el alma cuando alguien no usa posavasos, ya perteneces al club. En qué momento llegamos a doblar bolsas por placer y secar la ducha como si de eso dependiera la civilización.
No importa si tienes 20 o 40: si te duele el alma cuando alguien no usa posavasos, ya perteneces al club. En qué momento llegamos a doblar bolsas por placer y secar la ducha como si de eso dependiera la civilización.