
Sign up to save your podcasts
Or


We've always been a waiting people. From the moment sin entered the world in Eden, God's people have lived in anticipation of a promise—a promise that would take thousands of years to fulfill. Think about it: Abraham waited 25 years for Isaac. God's people waited over 400 years in Egyptian slavery. David was anointed as a teenager but didn't sit on the throne for 30 years. And then came 700 years of silence after Isaiah's prophecy of a coming child.
This message takes us through Luke chapter 2 to show us that waiting finally meets fulfillment when hope takes on flesh. We discover five powerful ways hope is revealed: through God's sovereign hand moving even the most powerful emperor to fulfill ancient prophecy, through a greater King born in humility rather than a palace, through an unexpected sign that turns the world's values upside down, through faithful witnesses who respond with urgency, and through wonder that produces worship.
The beauty is that the same sovereign God who orchestrated empires to bring a carpenter and his pregnant wife to Bethlehem is still orchestrating our lives today. Nothing is meaningless. Every disruption, every uncertainty, every season we didn't plan is under His control. We're still a waiting people, but now we wait differently—we wait with hope that has already been revealed, with a name we can call upon: Jesus.
Siempre hemos sido un pueblo que espera. Desde el momento en que el pecado entró en el mundo en el Edén, el pueblo de Dios ha vivido en anticipación de una promesa—una promesa que tardaría miles de años en cumplirse. Piénsalo: Abraham esperó 25 años por Isaac. El pueblo de Dios esperó más de 400 años en la esclavitud en Egipto. David fue ungido siendo adolescente, pero no se sentó en el trono hasta 30 años después. Y luego vinieron 700 años de silencio después de la profecía de Isaías acerca de un niño que habría de venir.
Este mensaje nos lleva a Lucas capítulo 2 para mostrarnos que la espera finalmente encuentra su cumplimiento cuando la esperanza toma forma humana. Descubrimos cinco maneras poderosas en que la esperanza es revelada: a través de la mano soberana de Dios, que mueve incluso al emperador más poderoso para cumplir una profecía antigua; a través de un Rey mayor nacido en humildad y no en un palacio; a través de una señal inesperada que pone de cabeza los valores del mundo; a través de testigos fieles que responden con urgencia; y a través del asombro que produce adoración.
La belleza de todo esto es que el mismo Dios soberano que orquestó imperios para llevar a un carpintero y a su esposa embarazada a Belén sigue orquestando nuestras vidas hoy. Nada carece de sentido. Cada interrupción, cada incertidumbre, cada temporada que no planeamos está bajo Su control. Seguimos siendo un pueblo que espera, pero ahora esperamos de manera diferente: esperamos con una esperanza que ya ha sido revelada, con un nombre al cual podemos clamar: Jesús.
By Iglesia Familia en Cristo5
1111 ratings
We've always been a waiting people. From the moment sin entered the world in Eden, God's people have lived in anticipation of a promise—a promise that would take thousands of years to fulfill. Think about it: Abraham waited 25 years for Isaac. God's people waited over 400 years in Egyptian slavery. David was anointed as a teenager but didn't sit on the throne for 30 years. And then came 700 years of silence after Isaiah's prophecy of a coming child.
This message takes us through Luke chapter 2 to show us that waiting finally meets fulfillment when hope takes on flesh. We discover five powerful ways hope is revealed: through God's sovereign hand moving even the most powerful emperor to fulfill ancient prophecy, through a greater King born in humility rather than a palace, through an unexpected sign that turns the world's values upside down, through faithful witnesses who respond with urgency, and through wonder that produces worship.
The beauty is that the same sovereign God who orchestrated empires to bring a carpenter and his pregnant wife to Bethlehem is still orchestrating our lives today. Nothing is meaningless. Every disruption, every uncertainty, every season we didn't plan is under His control. We're still a waiting people, but now we wait differently—we wait with hope that has already been revealed, with a name we can call upon: Jesus.
Siempre hemos sido un pueblo que espera. Desde el momento en que el pecado entró en el mundo en el Edén, el pueblo de Dios ha vivido en anticipación de una promesa—una promesa que tardaría miles de años en cumplirse. Piénsalo: Abraham esperó 25 años por Isaac. El pueblo de Dios esperó más de 400 años en la esclavitud en Egipto. David fue ungido siendo adolescente, pero no se sentó en el trono hasta 30 años después. Y luego vinieron 700 años de silencio después de la profecía de Isaías acerca de un niño que habría de venir.
Este mensaje nos lleva a Lucas capítulo 2 para mostrarnos que la espera finalmente encuentra su cumplimiento cuando la esperanza toma forma humana. Descubrimos cinco maneras poderosas en que la esperanza es revelada: a través de la mano soberana de Dios, que mueve incluso al emperador más poderoso para cumplir una profecía antigua; a través de un Rey mayor nacido en humildad y no en un palacio; a través de una señal inesperada que pone de cabeza los valores del mundo; a través de testigos fieles que responden con urgencia; y a través del asombro que produce adoración.
La belleza de todo esto es que el mismo Dios soberano que orquestó imperios para llevar a un carpintero y a su esposa embarazada a Belén sigue orquestando nuestras vidas hoy. Nada carece de sentido. Cada interrupción, cada incertidumbre, cada temporada que no planeamos está bajo Su control. Seguimos siendo un pueblo que espera, pero ahora esperamos de manera diferente: esperamos con una esperanza que ya ha sido revelada, con un nombre al cual podemos clamar: Jesús.