El final de la segunda temporada de "La Casa del Dragón" ha dejado a los espectadores con sentimientos encontrados. El episodio 2x08, aunque notable en ciertos aspectos, ha generado una sensación de promesa incumplida al no entregar las esperadas batallas épicas, optando en su lugar por desarrollar tramas y personajes secundarios. La introducción de Tyland Lannister negociando con la Triarquía y la búsqueda de dragones por parte de Rhaena Targaryen son ejemplos de subtramas que, si bien interesantes, no parecen apropiadas para un clímax de temporada. Además, la decepción se ve acentuada por la falta de grandes eventos que marcaran un cierre impactante.
A pesar de estas críticas, el episodio tiene sus momentos destacables. La resolución de la trama en Harrenhal, con Daemon Targaryen aceptando su papel en la gran historia y mostrando lealtad a Rhaenyra, proporciona una satisfacción narrativa. La profundización del personaje de Helaena Targaryen y sus dotes proféticas añade capas de complejidad a la serie. La confrontación final entre Alicent y Rhaenyra revela tensiones humanas y políticas, preparando el terreno para la guerra inminente. Aunque la batalla no llega en este episodio, la preparación y el armado de los bandos prometen un conflicto épico en el futuro, dejando a los espectadores ansiosos por la próxima temporada