El pecado es rechazar o ignorar a Dios en el mundo que Él creó, rebelándonos contra Él al vivir sin referencia a Él, sin ser ni hacer lo que requiere Su ley—resultando en nuestra muerte y en la desintegración de toda la creación.
El pecado es rechazar o ignorar a Dios en el mundo que Él creó, rebelándonos contra Él al vivir sin referencia a Él, sin ser ni hacer lo que requiere Su ley—resultando en nuestra muerte y en la desintegración de toda la creación.