El camino a la maternidad y paternidad es una oportunidad de acompañar a nuestros hijos en el danzar de la vida, pero siempre debe realizarse desde nuestro encuentro personal, nuestro SER, para no perdernos en esta gran misión. No nos corresponde resolverles sino preparar el ambiente para que puedan decidir en la vida, no nos corresponde salvarlos, sino honrarlos, dándoles todo lo que somos para que ellos descubran quienes son y conquistar su propia MISIÓN.