Dios, quien nos ha dado Su gracia en Jesucristo, quiere que como cristianos huyamos de las pasiones pecaminosas de la juventud como la fornicación, el orgullo, la imprudencia y el amor al dinero. Pero también, El quiere que procuremos con diligencia la justicia, la fe, el amor y la paz; no como personas aisladas, sino en compañía de otros cristianos.