El echo de poner en un pedestal a alguien y idealizarlo de manera tan mágica, tarde o temprano la magia y el polvo de hadas se desvanecen por qué uno se da cuenta que todos tenemos una parte de sombra que no mostramos concientemente a los demás.
El echo de poner en un pedestal a alguien y idealizarlo de manera tan mágica, tarde o temprano la magia y el polvo de hadas se desvanecen por qué uno se da cuenta que todos tenemos una parte de sombra que no mostramos concientemente a los demás.