Hay algunos quienes por esta pandemia, se han acomodado tanto a sintonizar una prédica en línea, que la idea de congregarse de nuevo, no les llama la atención. Pareciera que, la iglesia en línea se ha vuelto casi como comida rápida, tu eliges la experiencia que mejor se adecúa a ti y tus gustos. Todo esto, debería de movernos a hacernos la siguiente pregunta: ¿por qué deberíamos reunirnos presencialmente?