Poster Central, Pablo Callejón

Ignacio Martín, el médico trucho que no deja de sorprender


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La denuncia fue presentada el 22 de diciembre en Córdoba capital, aunque ni el municipio ni el Ministerio de Salud dieron a conocer esa circunstancia a la población. Por sorteo le correspondió al fiscal Marcelo Fenol, pero la conducción interina del Ministerio Público Fiscal decidió pasarla a Fernando López Villagra, que al otro día la derivó a Río Cuarto. El fiscal sorteado originalmente no tuvo el expediente un solo minuto en sus manos. Tanto que esa primera fiscalía figura como “otras dependencias”.
Comenzó a investigar en Río Cuarto Daniel Miralles, responsable de la Fiscalía de 4° Turno. Pero incluso aquí hubo una segunda etapa de pase de expedientes entre fiscalías.
Finalmente la acumulación de causas para investigar recae sobre la fiscalía de Pablo Jávega porque allí se radicó una denuncia por homicidio, que es de mayor entidad penal que el ejercicio ilegal de la medicina, uso de documentación falsa y defraudaciones calificadas. Según informó el Ministerio Público Fiscal, la indagatoria tendrá lugar el jueves 18 de febrero.
Lo que sabemos sobre el falso médico es que se llama Ignacio Nicolás Martín y nació el 30 de mayo de 2001. Tiene domicilio en Córdoba capital. El número de DNI que colocó en las planillas de la municipalidad no existe. Se inscribió en AFIP en el año 2014 (sin embargo en su solicitud de empleo asegura que se matriculó el 13 de julio del 2020) en el rubro “Servicio médico integrado de consulta, diagnóstico y tratamiento”. Registró además un sitio web: atencionmedicasrl.com.ar (que actualmente está inactivo, obviamente).
Según sus propias declaraciones trabajó como integrante del equipo interdisciplinario dirigido por Diego Almada en el COE en Villa Dolores, Mina Clavero, Oncativo, Río Segundo, Los Surgentes, Sacanta, Oliva, Vicuña Mackenna y Río Cuarto.
Habría tenido a su cargo la coordinación de todas las derivaciones de pacientes Covid-19 del sur de Córdoba, el call center médico que decidía el envío de ambulancias o Brigadas de Acción Rápida (un médico y una enfermera) a domicilio y las guardias nocturnas.
Ignacio Martín fue arrestado en su casa de Córdoba el 4 de febrero. Encontraron en el lugar un maletín médico, un bolso del COE, muchos remedios, chaquetillas y una planta de marihuana.
A partir de allí, una catarata de hechos han salido a la luz. Alyssa Goncalves, la verdadera dueña de la matrícula que usaba Martín presentó una denuncia en el Consejo de Médicos. Teme que con su matrícula Martín pudiese haber realizado alguna mala praxis o haya prescripto recetas que causen en pacientes efectos adversos.
Alyssa pareció advertir con rapidez la cantidad de denuncias y acusaciones que se sucederían:
En el ex EDECOM, Lucas Gil (director por la oposición) y José Cendoya (síndico por la oposición) realizaron un pedido de informes debido a que Martín estuvo prestando servicios en el ente. La respuesta brindada por Marcia Soler indica que trabajó los días 19 y 26 de noviembre en el Centro de Gestión Municipal de Banda Norte, atendiendo a 43 personas el primer día y a 46 el segundo.
Minutos más tardes los funcionarios del municipio saldrían a aclarar que dichas certificaciones no son válidas porque esta persona no está habilitada para ejercer ciencias de la salud, y que citarían a todas las personas cuyos carnets habilitó para que hagan nuevamente el trámite.
La primera denuncia penal que llegó a tribunales fue de la mano del abogado Mateo Abrile, quien en su presentación cuenta lo siguiente: El 13 de noviembre un joven de 29 años se despertó con una dolencia. Llaman a su médico de cabecera quien indica que –como estaban aislados por ser contactos estrechos de un positivo de Covid- tienen que llamar al COE.
Llegó para atenderlo Ignacio Martín, la familia nota nerviosismo mientras atendía, hizo hacer reanimación a un familiar y pidió llamar al 107. Esa ambulancia llegó con un médico, una enfermera y equipamiento. Lo atendieron pero no pudieron salvarlo. En total pasó más de una hora.
Abrile señala que si bien la fiscalía determinará los cargos, entiende que se trata de un homicidio y no de mala praxis porque no es médico. La denuncia es contra Martín y toda persona responsable de enviar a Martín a cumplir esas funciones.
Otro caso que sabemos hoy es el que relata María Fernández: el día 6 de octubre su mamá de 84 años falleció después de ser atendida por Martín, quien la canalizó para ponerle suero, la medicó y derivó a una clínica donde finalmente perdió la vida.
La anciana se descompensó cuando estaba velando a su marido. Llego una ambulancia del COE, Martín bajó un maletín, sacó ampollas, y comenzó a darle medicación. Se le reventaban todas las venas y el falso médico continuaba con su accionar mientras pedía disculpas. Decidió entonces derivar a la paciente a una clínica. Al llegar le dijo a María: "Hasta acá llegué, más no puedo hacer".
El abogado de la familia, Oscar Pressacco confirmó que presentarán la denuncia pertinente en tribunales el próximo miércoles 17 de febrero.
Un tercer caso que se conoció fue el de Daniel, un señor que tenía problemas cardíacos, fue Martín a atenderlo en su domicilio, la cambió la medicación previamente indicada por un profesional y le diagnosticó coronavirus.
Con el paso de los días, Daniel consultó con otros médicos y todos notaron que era raro que le hubiesen cambiado la medicación. Finalmente se corroboró que no era positivo de Covid-19 sino que padecía una insuficiencia cardíaca.
Una cuarta circunstancia ha tomado ya conocimiento público y tiene que ver con la indicación para fumar marihuana. Sebastián Moyano fue diagnosticado con coronavirus en septiembre. Cuando transitaba la enfermedad, comenzó a faltarle el aire y no podía respirar. Llamó al 0800 del COE y como respuesta Ignacio Martín golpeó a su puerta. Le aplicó una inyección y le dejó su número de WhatsApp.
El paciente volvió a repetir los síntomas y le escribió. La respuesta indicaba que tomara “Alplax, Clonazepam o un porro para que pudiera respirar mejor”.
Sebastián le contestó que no se quería morir con el humo, que se le cerraran más los pulmones, entonces Martín redobló la recomendación: “fumá tranquilo que eso al pulmón lo lubrica, lo fortalece, vas a respirar mejor”.
Expertos en psiquiatría se preguntan a partir de este caso si puede haber un trastorno de personalidad disociativo. Puede haber un trauma tan fuerte que uno lo niega, no acepta lo que está pasando o lo cambia. Pero no es tan común mantener en el tiempo una alteración bastante cuidada como sería este caso.
¿Qué tan sostenido puede ser este otro personaje que está dentro de mí y es más fuerte que mi propio yo? Una persona con psicosis ¿cómo es que no cambia de personalidad o de certeza, de adecuación de lo que esté creyendo?
El abogado defensor, Cristian Fichetti, tiene una ardua tarea por delante.
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Poster Central, Pablo CallejónBy Pablo Callejon