El primogénito de dos honorables, cuyo nombre fue otorgado por la gracia de Dios, tuvo una vida dedicada al bien. Fue un hombre excepcional, de sublimes virtudes y cualidades, que nunca estuvo apegado a los bienes mundanos ni a la riqueza. Vivió para ayudar a los necesitados y compartía con ello todo lo que poseía.