Al presentarnos con sinceridad delante de Dios, reconocemos nuestros errores. Somos humanos y a veces causamos molestias. Tenemos diferente formacin, educacin, cultura, capacidad intelectual, costumbres y experiencias. Muchos han venido de un mundo lleno de maltratos y vicios. Pero cuando el creyente se entrega a Dios, todo es controlado por el Espritu Santo; hasta su carcter.