¿Y entonces? La ley condena a los pecadores, pero para aquel que ha puesto su fe y confianza en Jesucristo, la ley es buena, porque nos ayuda a ver nuestro pecado y necesidad del Evangelio, nos mantiene lejos de la autosuficiencia y cerca de Jesús.
¿Y entonces? La ley condena a los pecadores, pero para aquel que ha puesto su fe y confianza en Jesucristo, la ley es buena, porque nos ayuda a ver nuestro pecado y necesidad del Evangelio, nos mantiene lejos de la autosuficiencia y cerca de Jesús.