La tecnología, y la ciencia que la hace posible, avanza tan rápido que ya casi somos incapaces de digerir tantos descubrimientos. Incorporamos instrumentos a nuestra vida que hasta no hace mucho tiempo solo se podía ver en las películas de ciencia ficción.
Por ejemplo, el primer iPad salió al mercado en 2010 y nuestra protagonista se popularizó hace apenas 15 años.
Las impresoras 3D son capaces de salirse del papel, puede imprimir objetos complejos. Podemos diseñar un jarrón y la máquina lo imprime.
Desde el comienzo las impresoras 3D conquistaron a muchos científicos que vieron en ellas una revolución que había que aprovechar, es el caso de hoy.
La obtención de energía es un problema patente, y las pilas de combustible pueden ser parte de la solución. Por ahora su construcción es compleja y está en manos de pocas empresa, pero y si se pudieran construir fácilmente y de una manera económica gracias a estas impresoras.
Este es el objetivo principal de un proyecto con participación española del que le hablaremos hoy.