Desde hace un tiempo, son muchos los negocios que se han visto obligados a hacer obras para, por ejemplo, incorporar una rampa y hacerlos más accesibles para las personas con problemas de movilidad. También hemos visto como se mejoran los semáforos para que emitan un pitido que avise a las personas invidentes. Y al poco del comienzo de la pandemia se lanzaron unas mascarillas transparentes que permitiesen la lectura de los labios. Esto último, tristemente, no es algo que haya calado, igual que la mayoría de semáforos tampoco suenan o todavía encontramos muchas escaleras. Pero, en un mundo tan digitalizado […]