En la lucha por su permanencia, las comunidades indigenas se han ido acoplando políticamente para poder velar por sus intereses, pero se han generado choques por el significado e importancia que le tienen al territorio.
Los jóvenes que son autoridades de los cabildos se autodenominan “indígenas de ciudad” por la necesidad de adaptarse a ese crecimiento urbano desmedido y desorganizado, sin dejar a un lado sus raíces.