Poder cocinar en Cuba se ha convertido en una gran odisea, al déficit de alimentos se une el de los combustibles: no hay electricidad, tampoco hay gas, por lo que tener carbón es por estos días un lujo que pocos pueden pagar.
Poder cocinar en Cuba se ha convertido en una gran odisea, al déficit de alimentos se une el de los combustibles: no hay electricidad, tampoco hay gas, por lo que tener carbón es por estos días un lujo que pocos pueden pagar.