La catedral de la Almudena acogió la celebración
de la Eucaristía en este Miércoles de Ceniza, que presidió el cardenal
José Cobo.
En la homilía el arzobispo de Madrid recordaba que la Cuaresma ha
sido presentada así no como paréntesis sombrío, sino como
providencia: el tiempo que Dios ha ofrecido cada año para volver a
Él «con todo el corazón y con toda la vida, sin bajas».