El Mictlán era el inframundo de la cultura mexica, un lugar oscuro y tenebroso donde las almas de los difuntos emprendían un arduo viaje hacia su destino final. El viaje al Mictlán no era solo un viaje físico, sino también un viaje espiritual donde las almas se enfrentaban a sus propias debilidades y miedos, purificándose y preparándose para el más allá.