Martes 4 mayo 2021 Reflexión devocional de Joel Sierra
ATENDER: Herencia por arrebato
ESCUCHAR: Marcos 12:1-12 (La Palabra)
Jesús les contó entonces esta parábola: — Un hombre plantó una viña, la cercó con una valla, construyó un lagar y levantó una torre; luego la arrendó a unos labradores y se fue de viaje. En el tiempo oportuno envió un criado para percibir de los labradores la parte correspondiente del fruto de la viña. Pero ellos le echaron mano al criado, lo golpearon y lo mandaron de vuelta con las manos vacías. Volvió a enviarles otro criado, y ellos lo hirieron en la cabeza y lo llenaron de injurias. Luego mandó a otro, y a este lo asesinaron. Y lo mismo hicieron con otros muchos; a unos los hirieron y a otros los mataron. Cuando al amo ya únicamente le quedaba su hijo querido, lo envió por último a los viñadores pensando: “A mi hijo lo respetarán”. Pero aquellos labradores se dijeron unos a otros: “Este es el heredero. Matémoslo, y la herencia será nuestra”. Y, echándole mano, lo asesinaron y lo arrojaron fuera de la viña. ¿Qué hará, pues, el dueño de la viña? Llegará, hará perecer a esos labradores y dará la viña a otros. ¿No han leído ustedes este pasaje de las Escrituras: La piedra que desecharon los constructores, se ha convertido en la piedra principal;
esto lo ha hecho el Señor, y nos resulta verdaderamente maravilloso?
Sus adversarios comprendieron que Jesús se había referido a ellos con esta parábola. Por eso trataban de apresarlo, aunque finalmente desistieron y se marcharon, porque temían a la gente.
PENSAR: El rechazo generalizado contra Dios es un rasgo de nuestro tiempo. Los intelectuales, los líderes de opinión, los poderosos y los gobernantes, todos quieren aparecer como autosuficientes, superhombres libres que no necesitan a Dios. Sin embargo, esta actitud típica del ateísmo no es exclusiva de nuestro tiempo. Ha existido también en otras épocas, incluso en épocas muy religiosas.
El mejor ejemplo es el tiempo de Jesús. Hace dos mil años, Jerusalén era una ciudad animada por motivaciones religiosas. El tema religioso dominaba la economía, regía sobre la moral, imperaba sobre las costumbres sociales, e impregnaba todas las conversaciones. Sin embargo, había un absoluto rechazo contra Dios.
En esta parábola tenemos un buen ejemplo de esa situación. Los líderes religiosos quieren quedarse con la herencia de Dios, por la fuerza. Dios ha mostrado interés una y otra vez, enviando profetas para establecer contacto con el pueblo, para llamar a cuentas, para restablecer una buena comunicación. Pero a todos los han maltratado y rechazado. Como último y más grande gesto de buena voluntad, y como culminación de un proceso de acercamiento gradual y progresivo de Dios para con la humanidad, Dios ha enviado a su Hijo amado, precisamente para ofrecerle al ser humano la herencia eterna que tanto ha codiciado el liderazgo religioso de su época. La respuesta de los maestros de la ley, los ancianos, los sacerdotes y escribas fue asesinar al Hijo, pensando que así podrían arrebatar la posesión de una herencia que Dios ofrece gratuitamente a todo aquel que cree en Cristo.
ORAR: Señor, queremos atender a tus invitaciones para reconciliarnos contigo. Amén.
IR: Cuando Cristo manda como rey, nuestra vida experimenta gozo profundo e inefable.