Y cada amanecer no pido mucho, sólo pido que no me falte la simpleza, curiosidad y capacidad de asombro que posee un niño, la creatividad ante la adversidad y la fidelidad al amigo de la que dispone un adolescente, el entusiasmo y fortaleza que tiene un joven, la esperanza y responsabilidad con la que actúa un adulto, y la sabiduría, experiencia y calma que ha adquirido el anciano…