"Descubrí que cuando vives en amor, cuando tus pasos son lentos para hacer daño y los sentimientos pausados al responder a cualquier agravio, el mismo amor que has ofrecido, cuando menos lo esperas y más lo necesitas, regresa en abundante porción (...)
Descubrí la belleza genuina en cada persona, circunstancia y detalle, el día que decidí comenzar a mirar con los ojos del alma y no con los ojos egoístas de quién busca únicamente su propio bien y no un bien común.
Descubrí que no es complicado ser feliz ni tener una vida plena. Basta que mi fe, mis palabras, mis sueños y esfuerzo, canten y bailen al mismo ritmo (...)
Descubrí que los momentos que la felicidad toca con mayor vigor a mi vida, es cuando disfruto el compartir de lo mucho o poco que de lo alto he recibido".
Marcela J. Villalón