Reconocer lo que es nuestro y cambiar lo que no nos pertenece y viene hacia nosotros imparable.
Recordar quiénes fuimos para ser capaces de entender quiénes somos y en qué nos podemos convertir.
Asumir que las cosas que no podemos cambiar también forman parte de lo que somos, como la hoja que siempre se cae del árbol que nunca se muere.
Elvira Sastre