"Existen dos momentos que disfruto más en el día, uno es cuando abro los ojos al amanecer y agradezco por el milagro de la vida y el segundo momento es cuando termina el día y descubro que poseo la capacidad de retener en mi corazón las bendiciones recibidas y dejar en el olvido las aflicciones y daños vividos. Disfruto cada noche tener la valiosa oportunidad de agradecer por la vida de quien amo y me ama, las provisiones recibidas, y el techo bajo el cual duermo ... Agradecer porque a pesar de tanta curva en el camino puedo continuar sonriendo, mantener viva la llama de la fe y seguir soñando..."
Marcela J. Villalón