El Amor me había hecho fuerte, porque me había enseñado que no existe trabajo, ni esfuerzo, ni culpa, ni problemas, ni pleitos, ni siquiera errores que no merezca la vida afrontar cuando la meta, al fin, es siempre el Amor…
El Amor me había hecho fuerte, porque me había enseñado que no existe trabajo, ni esfuerzo, ni culpa, ni problemas, ni pleitos, ni siquiera errores que no merezca la vida afrontar cuando la meta, al fin, es siempre el Amor…