La gente no defiende la verdad,
la gente lo que defiende son sus limitadas creencias.
Creencias no nacidas de su propia experiencia,
creencias nacidas y adquiridas de tantos de fuera, menos de ellos mismos. De su religión, de su familia, de su étnia, de su educación, de su raza, de su partido político, de su país.
Serían capaces hasta de entregar su vida tontamente por defenderlas;
pero la verdad no necesita defenderse, ella es tan grande, tan clara, tan libre y tan sabia,
que por sí sola ya derrumba todos los GRANDES muros de la ignorancia.
- Arnau de Tera -