"Si siembras una lechuga y no crece no se te ocurrirá culparla por ello. Intentarás buscar los motivos del porqué no brota bien. Pensarás que quizás necesite abono, más agua o menos sol. Jamás culparías a una lechuga. Sin embargo, en cuanto tenemos problemas con un amigo o con algún familiar culpamos rápidamente a la otra persona. Aunque si supiéramos cómo cuidarle, crecería bien, como una lechuga. Culpabilizar no tiene absolutamente ningún efecto positivo, ni siquiera intentar convencer usando la razón o la argumentación. La experiencia así me lo ha demostrado. Si comprendemos, lo manifestamos y somos capaces de amar, por tanto la situación cambia".
Thich Nhat Hanh