Escuchar cantar a Ivette Cepeda es un privilegio, es magia. Sus interpretaciones nos remontan a recuerdos y nostalgias., a otros tiempos y otras ciudades. Ivette canta sobre el escenario y el escenario es de ella: un río tumultuoso echa a andar por canciones de una amplia gama de compositores. (Taylín Jiménez Sevilla, estudiante de periodismo)