En el rígido siglo XVIII británico, el destino de un hombre solía estar sellado por su cuna. James Cook, hijo de un granjero, estaba destinado a una vida de trabajo duro y anonimato. Sus primeros años en el mar no fueron en busca de islas exóticas, sino luchando contra las frías aguas del Mar del Norte en barcos carboneros, transportando combustible a Londres.
En este episodio, trazamos el improbable ascenso de James Cook. ¿Cómo logró un aprendiz sin educación formal, curtido en el comercio del carbón, dominar las complejas matemáticas y la astronomía necesarias para llamar la atención del Almirantazgo? Descubre la historia de tenacidad, estudio autodidacta y talento puro que transformó a un humilde marino mercante en el navegante y cartógrafo más importante de la Era de la Exploración. Es el triunfo del mérito sobre la clase social.