Entonces, volvemos a lo mismo; nosotros dejamos a Dios y el nos bendice con estos presidentes y gobernadores. Nosotros nos olvidamos de Dios y el pecado se enseñorea de nosotros. Apocalipsis 18:4 Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas;