Jesucristo, Hijo de Dios, fue enviado milagrosamente por el Padre a la Tierra y se hizo hombre; para poder tratar con los seres humanos. Porque como Dios, no podía hacerlo: su gloria, grandeza, poder y fuego; nadie lo puede soportar. Pero a todo creyente, ese fuego lo santifica, lo purifica y lo hace hijo de Dios; porque Dios es espíritu, poder, majestad, amor y fuego purificador.