En la casa de Jess: sus hermanos, hermanas y parientes lo menospreciaron. En su Tierra, no tuvieron fe que l podra hacer maravillas y milagros. Por eso, all en los caseros de Nazaret, slo pudo sanar algunos enfermos; pero sigui recorriendo las aldeas, con sus enseanzas. La fe mueve el brazo de Dios. Pero en todo tiempo y lugar, hay que seguir predicando la Palabra de Dios.