Algunos blasfeman el nombre de Dios cuando les pasa algo malo, que los golpea. En vez de renegar contra el diablo, le reclaman a Dios; porque tienen al diablo, dentro de s. Si algo sali mal, es culpa suya y del diablo: lo malo e injusto no viene de Dios; viene por el pecado. El justo no se ara, ni blasfema ante nada negativo: sabe que todo obra para bien, a los que aman a Dios.