En la prédica “Jesús es la Palabra”, descubrimos que Cristo no solo habló de vida, sino que Él mismo es la Vida expresada en Palabra. Su voz trae luz en la oscuridad, dirección en la confusión y verdad en medio del engaño. Reconocer a Jesús como la Palabra viva transforma nuestra fe, nuestro andar y nuestro destino eterno.